Kit de Válvula Electromagnética – SANZ CLIMA
SKU: GD0036394
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FF0018518; BA100008; L7549554
88-62-14-00093-00; 24, 01, 77, 049; 24, 01, 77, 023; 11112484A; 0038306084; A0038306084; 36131803


068-2006; 0682006; 5702422019206; TK-ORF-T2-FLR-005
240401137; 88-62-07-00019-00; TMVX-00105; 240401115; ACP16.10.18333; 4251452342095; 24.04.01.137

1.147.412.208; A 612 835 01 72; 612 835 01 72; 1 147 412 208; 4047024478206; 4047024478206
Las válvulas regulan, direccionan y protegen el flujo de refrigerante y aire dentro del sistema HVAC del vehículo. Son clave para mantener la presión, el caudal y la temperatura en niveles óptimos, asegurando confort térmico, eficiencia y fiabilidad en autobuses, camiones, furgonetas y maquinaria industrial.
Cada tipo cumple una función específica dentro del circuito. Elegir la correcta mejora el rendimiento y evita averías recurrentes.
Dosifican el refrigerante hacia el evaporador, estabilizando la presión y facilitando el intercambio térmico eficiente. Una expansión inadecuada provoca hielo en tuberías, baja capacidad de enfriamiento u oscilaciones de temperatura.
Abren o cierran el paso del refrigerante de forma eléctrica o pilotada, gestionando derivaciones del circuito, bypass y estrategias de control para diferentes modos de operación.
Permiten el flujo en un solo sentido para evitar retornos no deseados que comprometan la presión del sistema y el trabajo del compresor.
Facilitan las tareas de mantenimiento, vacío y carga de refrigerante con seguridad y control, evitando fugas y contaminación del circuito.
– Termostáticas (TXV): robustas y muy utilizadas; regulan por temperatura/ presión en la salida del evaporador.
– Electrónicas (EEV): ofrecen control fino, mejor respuesta a cambios de carga y contribuyen a mayor eficiencia energética.
– Estabilidad térmica: temperatura uniforme en la cabina.
– Eficiencia energética: compresor y condensación trabajando en su rango ideal.
– Fiabilidad: menos ciclos de sobrepresión, cavitación o golpes de líquido.
– Menos averías: se reducen fugas, obstrucciones y retornos indeseados.
– Mantenimiento predictivo: lectura más estable de presiones y temperaturas.
– Fluctuaciones de temperatura en la cabina o enfriamiento débil.
– Formación de escarcha en líneas o evaporador.
– Caídas o picos de presión fuera de rango.
– Ciclos anómalos del compresor (demasiado cortos o largos).
– Ruidos de paso o vibraciones en secciones concretas del circuito.
Un plan de cuidado preventivo extiende la vida útil de las válvulas y del sistema completo.
– Sustituir filtros/deshidratadores para evitar humedad y partículas que bloqueen asientos u orificios.
– Verificar subenfriamiento y sobrecalentamiento para confirmar que la expansión es correcta.
– Revisar conexiones, juntas y pares de apriete para prevenir microfugas.
– Comprobar señales eléctricas y conectores en válvulas solenoides/EEV.
– Realizar vacío y carga del circuito siguiendo la especificación del fabricante cuando se interviene.
Verifica refrigerantes/aceites compatibles, capacidad, tipo de conexión y que el rango de sobrecalentamiento sea adecuado a tu evaporador.
Es posible en sistemas preparados para ello, requiere de controlador electrónico, sonda y parametrización. Mejora el control, pero la integración debe ser correcta.
Suele indicar expansión excesiva/insuficiente, humedad en el circuito o falta de flujo de aire a través del evaporador.
Al menos en cada servicio anual o si detectas oscilaciones de presión/temperatura y pérdida de rendimiento.
Sí, una mala regulación puede provocar golpe de líquido, sobrepresión o lubricación deficiente, acelerando el desgaste del compresor.
